Cómo funciona
El dueño de una factura electrónica por cobrar la lleva al mercado a través de una sociedad comisionista, y ahí la compran inversionistas que buscan renta de corto plazo. El vendedor recibe el dinero sin esperar la fecha de pago acordada con su cliente; el inversionista cobra al vencimiento. Se pueden negociar facturas sueltas o paquetes con distintos pagadores, productos y fechas de pago, tanto en el mercado primario como en el secundario.
En qué se diferencia del factoring bancario
En tres cosas. Lo que respalda la operación es principalmente la factura y la calidad de su pagador, aunque la sociedad comisionista también evalúa al vendedor antes de negociar. No hay un solo comprador fijando la tasa: hay una rueda de inversionistas compitiendo, que es lo que empuja el precio. Y se negocia en una bolsa vigilada por la Superintendencia Financiera de Colombia, no en un contrato bilateral privado.
Qué gana el pagador de la factura
El comprador de los bienes o servicios también tiene incentivo, y eso importa porque sin su concurso la operación es más difícil. Los pagos efectuados a través del sistema de compensación y liquidación de la Bolsa están exceptuados del gravamen a los movimientos financieros, el llamado 4x1000. Además simplifica la operación de pago —un solo canal en lugar de muchos proveedores— y le da liquidez a su cadena de proveeduría sin poner plata propia.
Qué conviene revisar antes
Dos cosas. Los costos son dos y no uno: la tarifa de la Bolsa, que baja a medida que el plazo de pago de la factura es más largo, y la comisión de la sociedad comisionista, que es adicional y no está en las tarifas publicadas por la Bolsa. Y el tratamiento contable de la operación conviene confirmarlo con su contador antes de estructurarla, porque de él depende buena parte de la ventaja frente al crédito. El riesgo de contraparte de la negociación de facturas lo asume el inversionista.
Actualizada el 9 de octubre de 2026.

